Catarata y glaucoma son dos de las patologías oculares más frecuentes en adultos mayores. Y con cierta frecuencia, aparecen juntas en el mismo ojo.

Eso genera preguntas razonables: ¿se pueden tratar al mismo tiempo? ¿Cuál se opera primero? ¿El glaucoma complica la cirugía? ¿El resultado visual va a ser el mismo?

Las respuestas dependen de cada caso, pero hay conceptos claros que sirven para entender el panorama completo.

Por qué catarata y glaucoma suelen coexistir

Ambas son patologías relacionadas con la edad. El cristalino se opaca con el tiempo —eso es la catarata. El nervio óptico se daña por presión intraocular elevada durante años —eso es el glaucoma.

No hay una causa directa que una a las dos. Simplemente, en una persona mayor es más frecuente encontrar ambas condiciones presentes al mismo tiempo. No es mala suerte: es estadística.

Cómo el cristalino puede afectar la presión intraocular

Hay algo que no todos saben: el cristalino ocupa espacio dentro del ojo, y ese espacio aumenta con la edad porque el cristalino se engrosa naturalmente.

En ojos con una anatomía particular —cámaras anteriores estrechas, ángulos de drenaje comprometidos— ese engrosamiento puede dificultar la salida del humor acuoso y elevar la presión intraocular. Es lo que se llama glaucoma de ángulo estrecho o glaucoma facomórfico.

En esos casos, extraer el cristalino no solo resuelve la catarata: también libera el espacio y puede mejorar el drenaje del ojo. La cirugía de catarata, en esos pacientes, tiene un efecto directo beneficioso sobre la presión.

Importante: No todos los glaucomas responden igual a la cirugía de catarata. En el glaucoma de ángulo abierto —el más frecuente— el efecto sobre la presión es variable y no siempre significativo. La evaluación preoperatoria determina qué esperar en cada caso.

Cirugía combinada: cuándo tiene sentido

La cirugía combinada resuelve la catarata y el glaucoma en la misma intervención. Las técnicas más usadas combinan la facoemulsificación con algún procedimiento para el glaucoma:

La cirugía combinada tiene sentido cuando el glaucoma no está bien controlado con medicación, cuando hay indicación quirúrgica para ambas patologías, o cuando la presión se elevaría sin tratar el glaucoma en el perioperatorio.

Cuándo conviene operar por separado

No siempre es mejor hacer todo junto. Si el glaucoma está bien controlado con gotas y la catarata es la que limita la visión, puede ser preferible operar primero la catarata y esperar para ver cómo evoluciona la presión.

En algunos casos, la extracción del cristalino mejora suficientemente el control del glaucoma como para posponer o incluso evitar una cirugía filtrante. Operar los dos en el mismo acto cuando solo era necesario operar uno implica un riesgo quirúrgico mayor sin beneficio claro.

La decisión de combinar o separar depende del grado de glaucoma, el nivel de control actual, la anatomía del ojo y la experiencia del cirujano con cada técnica.

La importancia del campo visual antes de planificar

El campo visual muestra el daño que el glaucoma ya produjo en el nervio óptico. Es información esencial antes de decidir cualquier estrategia quirúrgica: determina cuánto se puede recuperar, qué resultado visual es realista, y qué tipo de lente tiene sentido elegir.

La elección del lente en el paciente con glaucoma

Este es un punto que merece atención especial. Los lentes multifocales son excelentes para muchos pacientes, pero requieren un sistema visual sin limitaciones para dar su mejor resultado.

El glaucoma, cuando ha dañado el campo visual, genera pérdida de contraste y sensibilidad periférica. En ese contexto, un lente multifocal puede resultar frustrante: el paciente pierde contraste con el lente y ya tenía contraste reducido por el glaucoma.

Si el glaucoma es leve y el campo visual está intacto, la consideración es distinta. En ese caso, el lente multifocal puede plantearse con cuidado.

En general, en pacientes con daño glaucomatoso del campo visual, los lentes monofocales o EDOF de alta calidad son la elección más prudente. Dan buena visión de lejos con menor impacto sobre el contraste.

Seguimiento postoperatorio más estricto

Después de la cirugía —sea combinada o solo de catarata— el paciente con glaucoma necesita controles más frecuentes. La presión intraocular puede fluctuar en el postoperatorio, y detectarlo temprano permite actuar antes de que haya daño adicional.

Si se realizó cirugía combinada, el seguimiento es más intensivo aún: hay que evaluar la función de la vía de drenaje, la cicatrización y la presión con cierta periodicidad durante las primeras semanas.

No es una carga: es el precio de haber resuelto dos problemas al mismo tiempo. Y bien hecho, el resultado justifica ese esfuerzo.

El mensaje final: tener glaucoma no impide operarse

El glaucoma no es un impedimento para la cirugía de catarata. Lo que cambia es la complejidad de la planificación y la importancia del seguimiento.

Con la evaluación adecuada —campo visual, presión, estado del nervio óptico, anatomía del ángulo— se puede definir una estrategia individualizada que resuelva ambas patologías con el menor riesgo posible y las mejores expectativas de resultado.

Lo que no conviene es dejar crecer la catarata esperando que el glaucoma "se resuelva". Las dos condiciones se pueden abordar con un plan. Pero ese plan requiere información completa antes de actuar.

Preguntas frecuentes

En algunos tipos de glaucoma, especialmente el de ángulo estrecho, la extracción del cristalino puede mejorar el drenaje del humor acuoso y reducir la presión intraocular. No ocurre en todos los casos, pero cuando está indicado, la cirugía de catarata puede tener un efecto beneficioso adicional sobre el glaucoma.

No siempre. La cirugía combinada tiene ventajas cuando el glaucoma no está bien controlado con medicación y hay indicación quirúrgica para ambas condiciones. Si el glaucoma está estable y la catarata es lo que limita la visión, puede convenir operar primero la catarata y manejar el glaucoma por separado. Cada caso es diferente.

Depende del estado del nervio óptico y del campo visual. Si el glaucoma ha generado daño significativo en el campo visual, los lentes multifocales pueden no ser la mejor opción, ya que requieren un sistema visual sin limitaciones para dar su mejor resultado. Con glaucoma leve y bien controlado, pueden considerarse.

Es una cirugía que en el mismo tiempo quirúrgico resuelve la catarata mediante facoemulsificación y trata el glaucoma mediante trabeculectomía, dispositivo de drenaje o microciurgía mínimamente invasiva. Tiene la ventaja de una sola instancia quirúrgica, aunque es técnicamente más compleja y el seguimiento postoperatorio es más intensivo.

No. El glaucoma no impide la cirugía de catarata. Lo que cambia es la planificación: hay que conocer el estado del campo visual, el nivel de daño del nervio óptico y si el glaucoma está controlado antes de decidir la estrategia quirúrgica.

Dr. Federico Corujo - Cirujano Oftalmólogo
Dr. Federico Corujo
Cirujano Oftalmólogo
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